Tradúceme

martes, 22 de octubre de 2013

Factor sorpresa (II)

Raúl dio un resoplido simpático mientras se llevaba la mano a la cabeza y, acto seguido, se aflojaba la corbata. Se sentía como si le estuvieran estrangulando. Mientras tanto, Marisa observaba divertida.

- ¿Qué ocurre?, ¿tu paquete de Fortuna está defectuoso?
- Eehh, no, no, disculpa Sonia, no es eso..., dame unas Juanolas.

Marisa tuvo que contenerse para no soltar una carcajada. Si él no había cambiado, si seguía siendo el descarado simpático de hace cinco años, está claro que había vuelto para ligotear con ella; lo de las Juanolas le pareció el colmo del patetismo más divertido. No quería ponerse nerviosa, quería estar a la altura, atrevida, chisposa... y, desde luego, que no la reconociera.

- Sí, aquí tienes.

Él las cogió y se las metió en el bolsillo; volvió a sacarlas, jugueteó con la caja entre sus dedos. Sonrió nervioso...

- Oye, mira, no suelo hacer esto, de verdad, pero es que tu cara me resulta muy familiar y no quiero acabar el día sin saber quién eres, de qué te conozco. Sé que voy a estar dándole vueltas y, bueno, digamos que he vuelto para poder conciliar el sueño esta noche sin problemas. Soy muy malo para las caras; a lo mejor nos peleamos la semana pasada en plena calle y, aunque no olvidaría el hecho en sí, tu cara no la recordaría, seguro.

- Bueno, creo que no es el caso. No suelo pelearme con nadie.
- Era un ejemplo. En fin..., no quiero molestarte, pero...
- No, si no me molestas, estaba a punto de cerrar.
- ¡Ah!, genial, pues te invito a una caña.

Marisa no podía creer que fuera tan directo. De repente vio el cielo abierto; jamás pensó que una oportunidad así se le presentara, y menos en el estanco. Intentaba eliminar la palabra venganza de su mente, pero no podía; la idea entró en su cabeza como un huracán que abre puertas y ventanas de forma violenta en una casa. No quería ser mala, pero el hombre que estaba frente a ella le había hecho daño, hacía mucho tiempo, y si recordar esto le indignaba una vez más, el hecho de que él ni supiera de qué la conocía encendía en su fuero interno el interruptor de la ira, de la venganza. Decidió mantener la calma y no aparentar nada de lo que estaba pensando.

- Vaya, qué sorpresa; no esperaba que un miércoles cualquiera me surgiera un plan tan..., tan... ¿interesante?
- Bueno, ¿no te gustan las sorpresas?, ¿lo inesperado? A mí me encantan; la vida sin sorpresas, sin la improvisación, sería un coñazo.
- Sí, la verdad es que parece interesante, pero no, gracias.

Raúl se quedó con la boca abierta; había notado en ella cierta receptividad y no se esperaba un no tan rotundo. Estaba claro que tal vez era un error, que realmente no la conocía; probablemente su cara le sonara porque fuera ligeramente parecida a alguna famosa, a alguna amiga... Sin embargo, ya allí dentro, en el estanco, hablando con ella, pudo observar más detenidamente lo guapa que era, y su carácter conquistador y, en cierto modo, canalla, no le dejaba marcharse. También era persistente.

- ¿No esta noche o no en la vida?
- Bueno, en la vida, en la vida..., es hablar muy a largo plazo.
- ¿Es que tienes novio?, ¿novia?, ¿pareja de algún tipo?, ¿casada?, ¿hijos?, ¿amantes? -Raúl intentaba parecer simpático y divertido, pero no sabía si lo estaba consiguiendo.

- ¿Siempre eres tan directo? Por lo que estoy viendo, eso de que mi cara te resulta familiar no es más que una técnica, bastante manida, por cierto.
- No, no, te lo juro -dijo Raúl algo más relajado. Por fortuna sintió que comenzaba a respirar tranquilamente. Ella seguía sin decir sí, pero tampoco había vuelto a decir no-, pensé que te conocía, y todavía sigo pensándolo, que en algún momento, hace tiempo, nos hemos visto. Me gusta despejar incógnitas y, si estoy en un error, puedo admitirlo, pero si fruto de ese error he podido conocerte, pues por una vez doy gracias a mi mala memoria con las caras. Además, yo creo en las casualidades y en las sorpresas; no suelo venir por este barrio, no suelo quedarme sin tabaco...
- Sí, claro, los planetas se han alineado para que entres en mi estanco.
- Bueno, algo así.
- Los tíos no pensáis esas chorradas.
- Yo sí, tengo mi punto romántico y soñador.
- Vaya..., nadie lo diría.
- ¿Por qué?
- Pareces un trajeado agresivo.
- ¿Yooo? Te equivocas, no lo soy.
- Oye, es la hora, tengo que cerrar.
- Bueno, entonces qué.
- Qué de qué.
- ¿Tomamos algo? Está claro que conversación no nos va a faltar.
- No.
- ¿Por qué?
- No puedo; no te conozco, no sé quién eres, sería muy raro.

Ella volvió a tirarse el farol de no estar muy interesada en una cita; imaginaba que él seguiría insistiendo, pero de repente fue consciente de que, tal vez, estaba estirando demasiado sus negativas; en cierto modo le divertía aquel juego.

- Bueno, me llamo Raúl, fumo Fortuna..., soy un buen tío. Vaya, sólo pretendo invitarte a una caña, charlar un rato, a ver si descubro de qué me suena tu cara. No soy un psicópata asesino, te lo aseguro.

Marisa no pudo evitar sonreír; seguía sin moverse de detrás del mostrador.

- En fin, bueno, otro día, tal vez...
- ¿Cuándo?
- No sé, esta semana...
- ¿Tengo que fiarme de tu palabra? -Raúl tenía la impresión de que ella se escabullía, y eso hacía que se sintiera ansioso.
- Desde luego... Venga va, mañana -dijo Marisa en un alarde de valentía.
- Estupendo, ¿quieres que pase a buscarte? Tengo coche, no será molestia...
- No, prefiero que nos veamos allí directamente.
- ¿Dónde? Conozco un sitio que han abierto que ...
- Prefiero elegir yo, ¿no te gustaban las sorpresas?
- Sí, sí, claro, pues dime.
- Aún no lo he decidido, ¿me das tu teléfono? 

Ahora era Raúl el sorprendido por el atrevimiento de Marisa. No creía que para tomar una primera caña con alguien hubiera que planear las cosas tanto; le gustaba más la improvisación, pero estaba claro que ella mandaba y, en cierto modo, esta situación, como caída del cielo, le divertía y casi le excitaba.

- De acuerdo, toma nota -Marisa apuntó su número de teléfono.
- Pues mañana te llamo o te mando un mensaje -intentaba parecer simpática, pero estaba tensa; quería relajarse, parecer encantada con esta cita tan inesperada.
- Sonia, me dejas intrigado -Raúl estaba sorprendido, no sólo por la incógnita del lugar donde quedarían al día siguiente para verse, sino también por la facilidad con la que había conseguido una cita con una chica guapísima.
- No es mi intención -dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja-, es que tengo cosas pendientes, en fin..., ya sabes, y aún no sé dónde podré quedar contigo.
- Vaya, no sabía que una estanquera tuviera la agenda tan apretada -ella hizo una mueca de burla y Raúl se sintió confiado; esto era lo más extraño que le había pasado en su vida, y lo sorprendente es que la chica parecía interesada en volver a verle, aunque lo disimulaba muy bien.
- De acuerdo, pues hasta luego.
- Ah, sí..., vale, te acompaño hasta que eches el cierre.
- No, no, tengo que terminar cosas aquí, de verdad, muchas gracias.
- Sí, sí..., claro, puessss, ¿hasta mañana?
Ella sonrió ligeramente
- Sí, hasta mañana. Por cierto, te regalo las Juanolas.
- ¡Las Juanolas!, es cierto, dime cuánto te debo.
- No, no, venga, mañana te las cobro.

Raúl pensó que esto era una insinuación en toda regla. La cosa terminaba a las mil maravillas.

- Sí, eso espero, que me las cobres. Hasta luego preciosa.
- Hasta luego...

Salió por la puerta, contento, confiado, casi exultante; menuda manera de conseguir una cita, lo nunca visto, esto era digno de contar.

Marisa esperó a que saliera; le vio alejarse por la calle y torcer a la derecha. Ella tampoco podía creerlo; ni en sus mejores sueños habría imaginado tener al alcance de la mano su tantas veces soñada venganza, "te vas a enterar, cabronazo".

6 comentarios:

  1. ¡¡Vaya, vaya!! Se pone turbia la cosa... y Raúl sin enterarse...
    y los lectores en ascuas!! ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Gracias Amaia!!, la cosa se pone tensa, sí, sí, jjajaja.

      Eliminar
  2. Uffffff,que intriga....x favor cuéntanos algo más,está genial.Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Qué más puedo contar? ¡¡Que vuelven a verse!!, hasta ahí puedo leer, jajaja.
      ¡¡Muchas gracias por tu comentario!!

      Eliminar
  3. Jajajajajajajajaja!! A las #muyfan de tu historia espero que nos tengas preparadas algunas sorpresas en exclusiva!!! XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayyy, jajaja, qué difícil me lo pones.

      ¡Gracias!

      Eliminar